La complejidad de la autonomía: tercera parte de cuatro

by nosotroslospobres

lula mst

Limitaciones y contradicciones

Es de suma importancia que se entienda que ninguno de los distintos movimientos autónomos en America Latina representa de por si una hoja de ruta totalmente articulada a una futura revolución. Al contrario, los encontramos plagado de contradicciones e imperfecciones. En Chiapas, los neo-Zapatistas se esfuerzan por lograr una arreglo con el estado mexicano que a largo plazo lo ha de llevar a la derrota. En Argentina, a las empresas recuperadas y los grupos piqueteros se los llevan al redil peronista. En Bolivia, el gobierno del MAS logra cooptar o marginar a un grupo autónomo tras otro. El futuro del MST en Brasil se disputa entre los partidos políticos establecidos, la extrema izquierda, y la iglesia católica. Antes de decidir cómo podemos orientarnos en relación a estos movimientos, tenemos que ser realistas en cuanto a las contradicciones que dentro de ellos se encuentran.

¿El reformismo militante?

Una de las críticas a cerca de los movimientos autónomos, que proviene, sobre todo, de la izquierda tradicional latinoamericana, es que son, al fin del cabo, movimientos reformistas. La crítica parece tener cierta base, si nos fijamos en los programas que algunos de estos movimientos han presentado. La demanda central del movimiento piquetero en Argentina, por ejemplo, no obstante sus tácticas militantes y sus enfrentamientos directos con el poder del Estado, es por un subsidio de desempleo del gobierno argentino… una proposición en nada muy revolucionaria.

Del mismo modo, se puede imaginar que muchas de las reivinidicaciones originales del EZLN en Chiapas podrían ser tratado dentro el marco del sistema social mexicano existente. Dentro de los treinta y cuatro puntos del comunicado emitido el 1 de marzo de 1994, son las convocatorias de elecciones generales libres y abiertas, las disposiciones generales de bienestar centradas en la salud, la tierra y la vivienda, y una demanda de puestos de trabajo. Vale la pena señalar, sin embargo, que la adopción del programa neo-zapatista como un todo que incluye la autonomía regional y étnica, la renuncia de todos los directivos actuales, la anulación de la deuda, el control de los ingresos del petróleo por los pueblos indígenas, la revocación del código penal, y la eliminación de todas las fuerzas armadas del gobierno de zonas rurales, si no constituye en si una revolución, sin duda crearía una situación revolucionaria. En tal situación, es fácil imaginar que el programa del EZLN podría comenzar a asumir una postura más francamente revolucionario.

Otra posición que huele a reformismo es la forma en que muchos de los movimientos autónomos han elaborado sus demandas sobre la base de las disposiciones de las leyes y la constitución de los países donde se ubican. El MST, por ejemplo, cita una cláusula en la Constitución brasileña que exige que la tierra sea “socialmente productiva” para justificar la legalidad de sus ocupaciones de tierras, mientras que el EZLN ata su legitimidad a la Carta Magna de la Revolución Mexicana, que dispone tierras comunes (los ejidos) para las comunidades rurales. Del mismo modo, muchas empresas ocupadas en Argentina vinculan la expropiación de los lugares de trabajo a las cuentas de los salarios pendientes de pago contraídas por el anterior propietario, en lugar de desafiar la legitimidad del sistema de la propiedad privada como tal.

Vale la pena, sin embargo, considerar si tales posiciones son reformistas en su esencia, o si son adaptaciones tácticas pragmáticas que se hacen sobre la base de las posibilidades reales de cambio revolucionario que se ofrecen por la situación política actual en la que cada movimiento se encuentra. A pesar de las críticas de la izquierda autoritaria, la plataforma EZLN no es en absoluto diferente a la de, por ejemplo, el Partido Comunista de China cuando la Segunda Guerra Mundial llega a su fin en 1945. Desde 1937, el PCCh había mantenido una alianza incomoda con el gobierno del Kuomintang, un partido que pretendía mantener los patrones antiguos de la represión feudal en china. Parecía muy probable que el fin de las hostilidades con Japón llevaría a un conflicto entre el PCCh y el Kuomintang, y antes que comenzara las negociaciones entre los dos bandos, el PCCh publicó una lista de demandas mínimas específicas. Entre éstos se encontraban un llamado a un gobierno democrático de coalición; los derechos de libertad de expresión, de prensa y de reunión, entre otros derechos civiles básicos; la retirada de los ejércitos del Kuomintang de las zonas adyacentes a las bases de apoyo del PCCh; salarios más altos, subsidios o trabajo para los desempleados, y el derecho de los trabajadores a organizarse; y el reconocimiento de todos los partidos y organizaciones democráticos que operaban en China. Todas estas demandas tienen correlatos aproximados en la plataforma del EZLN del 1994. Hay otro paralelo que es más sorprendente aún, una demanda de autonomía para las minorías nacionales en China. En cuanto a la cuestión de la tierra, la posición del PCCh fue bastante mas moderada que la del EZLN, por no mencionar la del MST en Brasil. No hay ni siquiera una llamada en el programa del PCCh para la reforma agraria o la redistribución, pero sólo para las reducciones de arriendos y los intereses y para las garantías para los derechos de los inquilinos. En lo que se refiere a la industria, el programa del PCCh es “Ayudar a la industria privada y dotarla de facilidades para la obtención de préstamos, compra de materias primas y la comercialización de sus productos” -una posición eminentemente reformista, parecería.

Al comparar los dos programas, nuestro propósito no es ni retratar la PCCh como reformista ni justificar o aliarnos con los elementos reformistas dentro del EZLN. Los puntos aparentemente reformistas en el programa chino vienen en un contexto histórico específico. La guerra con el Japón estaba llegando a su fin. En el análisis de Mao Tse-tung y otros, el poder no se podía conquistar, y, más importante aún, la economía no podría desarrollarse, sin el apoyo de la burguesía nacional. No era del todo claro que el PCCh tenía los medios para ganar una guerra civil contra el Kuomintang, que tenía un ejército mucho más grande, generosamente suministrado de armas por el EE.UU. Sobre todo el país estaba peligrosamente cerca de una hambruna devastadora, por lo cual era imperativo evitar perturbaciones graves en la producción agrícola. Todos estos factores fueron a la elaboración de una plataforma que fue mucho más moderada que la plataforma del PCCh antes de la alianza anti-japonés.

El octavo ejercito de ruta: reformistas armados?

El octavo ejercito de ruta: reformistas armados?

Si estamos de acuerdo con la prudencia del PCCh dado las condiciones imperantes, seríamos negligentes en no dar el EZLN y otros movimientos autónomos la misma consideración. Las condiciones para la victoria en una guerra civil eran mucho menos propicias para el EZLN en México en el 1994 de lo que eran para el PCCh en China en el 1945. Al igual que el PCCh, el EZLN estaba dispuesto a negociar, y al igual que los chinos habían sido provocadas a la acción , en este caso por la privatización de Salinas de Gortari de las tierras comunales (ejidos) en clara violación de la Constitución mexicana, y por la inminente amenaza del TLC a los productores agrícolas de México, cuando podrían haber preferido esperar. Una vez que comenzó el levantamiento, y los aproximadamente 3.000 guerrilleros del EZLN se enfrentaron al poder armado del estado mexicano, se hizo evidente que su mejor esperanza radicaba en la movilización de la “sociedad civil” nacional e internacional, que salió en apoyo masivo a los neo -Zapatistas. En tal caso, la moderación pragmática de su programa no es menos admirable que la del programa del PCCh en el 1945. Esto no significa un “fin de la historia” para el EZLN, o que no seguirá evolucionando; y en cuanto a su relación con el Estado de México, su evolución podría conducir hacia el reformismo o fuera de ello. Pero es significativo que se han negado a negociar con el gobierno de México desde 1996; que nunca han entregado sus armas; que la expropiación armada llevada a cabo en el levantamiento inicial nunca se ha invertido; y, sobre todo, que se ha establecido y mantenido un territorio autónomo que responde a las normas y reglas que están en flagrante contradicción con los de la sociedad feudal y capitalista que lo rodea. En esta situación de autonomía, el EZLN ha sido capaz de lograr el cumplimiento de muchas de sus demandas originales dentro del territorio que controlan, como se ha comentado anteriormente.

Debemos recordar, por supuesto, que desde los tiempos por lo menos de la revolución española, cada vez que un movimiento autónomo o libertario ha mostrado algún signo de prudencia o de pensamiento estratégico, ha sido acusado de vacilación por la corriente comunista. Stalin puede firmar un pacto con Hitler y más tarde se celebra como un genio militar y diplomático, pero deja que el EZLN sea lo suficientemente pragmático para desistir de una guerrilla actualmente imposible de ganar, sin entregar sus armas, y se les denuncia estridentemente como “reformistas armados” . Aunque, por supuesto, no deberíamos sorprendernos cuando la izquierda autoritaria emita este tipo de distorsión—es lo que han hecho siempre—no debemos dejarnos engañar por ella.

Esto no quiere decir que no hay una preocupación real sobre el reformismo dentro del movimiento neo-zapatista, o incluso que el reformismo no es una de sus corrientes centrales. Como se verá más adelante, no creemos que el papel de un autonomista es simplemente sentarse en el banquillo y animar cuando el subcomandante Marcos dice que “el estado mexicano ha abandonado su deber” -como el deber de un estado burgués estuviera en consonancia con la aspiraciones de los pueblos oprimidos y los trabajadores. Hasta el 2006, el EZLN nunca se había identificado explícitamente como “anticapitalista”. Su modelo de basarse en el apoyo de la “sociedad civil”, en gran parte liberal, ha servido para aguar su política, al menos públicamente. También hay dudas sobre la voluntad del EZLN para actuar en solidaridad con otros movimientos revolucionarios dentro de México. Según algunas fuentes mexicanas, la “Otra Campaña”, lanzada por los neo-zapatistas en 2006 para “unir a la izquierda anticapitalista” nunca ha sido un movimiento de colaboración, sino más bien un instrumento de apoyo para la actividad neo-zapatistas más allá de Chiapas.

Las facciones dentro de la Autonomía

Es un hecho de que, debido a la heterogeneidad de los movimientos autónomos, elementos reformistas y pragmáticos operan a menudo lado a lado, y en contradicción unos con los otros, como también con los elementos abiertamente elementos revolucionarios dentro del mismo movimiento. Es por esta razón que no podemos darle un apoyo a carta blanca a estos movimientos como si estuvieran compuestas por “compañeros” -más bien, tenemos que apoyar a los individuos, organizaciones y corrientes dentro de ellos que en realidad son compañeros, o sí que podemos esperar que se de la cooptación, ya sea de la variedad reformista o de la autoritaria. Cuando nos fijamos en el movimiento de Empresas Recuperadas por los Trabajadores (ERT), por ejemplo, tenemos que saber la diferencia entre la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionadas (FACTA), una federación de cooperativas vinculadas a movimientos sociales, y una organización como la MNFRT (Movimiento de Fábricas Recuperadas Por los Trabajadores), que sustituye al lema ERT habitual de “ocupar, Resistir, producir” con el de “Trabajar, producir, competir”. Uno de ellos es una consigna que encarna en sí la posibilidad de la gestión obrera de la producción; el otro podría haber salido de un memo de la dirigencia de Walmart a sus gerentes de tienda. En este sentido, una breve mirada a la relación entre los movimientos autónomos y los partidos políticos resulta esclarecedora.

Los movimientos autónomos y los partidos políticos

 

En Argentina, Brasil y Bolivia, se han producido vínculos significantes entre los movimientos autónomos, o partes de ellos, y los partidos políticos populistas que han llegado al poder en los últimos años. En el caso de Bolivia, el partido gobernante, el MAS, se desarrolló simultáneamente con los movimientos sociales que eventualmente lo llevó al poder. Las luchas, esencialmente sin líderes, en Cochabamba (en torno al agua) y El Alto (en torno al gas) fueron los eventos que impulsaron a Evo Morales a la presidencia en el 2005 con el 54% de los votos; en el 2002, antes de las victorias de los movimientos autónomos en esas luchas, Morales había obtenido sólo el 20% de los votos. A pesar de la importancia de los movimientos sociales al éxito electoral del MAS, Morales ha promovido políticas-como la construcción de una autopista a través de tierras indígenas—que se han encontrado con la resistencia vigorosa. El más notable manifestación de la divergencia entre el MAS y los movimientos autónomos, y una demostración convincente del poder de estos últimos, fue el gasolinazo de 2010, una huelga general que logró extender el subsidio a la gasolina.

La relación del MST en Brasil con el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) es distinta de la de los movimientos sociales bolivianos con el MAS, aunque no del por todo diferente. El MST se creó fuera del ámbito del PT, en gran parte por elementos radicales de la Iglesia Católica. Sin embargo, el MST apoyó la adhesión del PT al poder, e incluso apoyó Dilma Rousseff en las elecciones presidenciales de 2010. Vale la pena detenerse un momento a reflexionar sobre esto, porque muestra el grado en el que los movimientos autónomos pueden ser contradictorios; un movimiento que se declara autónoma, que habla en términos francos sobre la lucha de clases, cuyos miembros han rechazado en numerosas ocasiones al proceso, hizo suyo el candidato reformista de un partido de centro-izquierda, un partido que había dejado amargamente decepcionados a los partidarios de una reforma agraria significativa.

El MST se vio obligado, bajo la administración de Lula, a adoptar una postura de confrontación hacia el PT. Cuando Lula fue elegido por primera vez el MST detuvo su táctica de ocupación de edificios gubernamentales, y limitó sus acciones a las ocupaciones de tierras privadas. Sin embargo, en lo que el modelo de desarrollo que el PT tenia para el pais comenzó a tomar forma, se hizo evidente que el partido ni podía ni quería satisfacer las demandas del MST, y las ocupaciones de edificios del gobierno se reanudaron, lado a lado con otras tácticas de enfrentamiento directo contra el gobierno del PT y sus agentes. Ciertamente, parece probable que hubo y hay elementos dentro del MST con vínculos con el ala izquierda del PT, elementos que están dispuestos a ser utilizado como un grupo que ejerce la presión sobre el gobierno a base de la acción directa. Esto es similar a la situación de los trabajadores de SIDOR en Venezuela, que se aliaron con la izquierda chavista dentro el movimiento obrero contra los burócratas de su propio partido. Sin embargo, parece probable que, debido a la intransigencia reformista de la corriente principal del PT, un movimiento como el MST, que promueve agresivamente las ocupaciones de tierras y la alianza obrero-campesina se moverá cada vez más a la izquierda y se continuara alejando del proceso electoral burgués.

Los peronistas como Nestor Kirchner han logrado cierto éxito en la cooptación del movimiento piquetero

Los peronistas como Nestor Kirchner han logrado cierto éxito en la cooptación del movimiento piquetero

El caso de Argentina ha sido diferente de la de Bolivia o de Brasil, a pesar de los factores comunes de clientelismo y cooptación que se encuentran presentes. Dentro del movimiento argentino, sin embargo, forjado a través de la crisis política y económica de 2001 cuando fueron desacreditados todos los partidos dominantes, hay una facción consciente y obstinadamente autónoma que lleva como principio el rechazo explícito de las alianzas con los partidos políticos. Sin embargo, una vez más, hay que destacar que los movimientos autónomos no son movimientos completamente articulados ni productos terminados; son lugares donde la lucha se lleva a cabo en el día a día sobre si los pueblos oprimidos y trabajadores permanecerán con el control, o si una u otra tendencia oportunista va a canalizar, una vez más, a nuestra energía en la consecución de sus propios fines. Ciertamente, los peronistas no han cesado en sus esfuerzos para controlar y cooptar las empresas recuperadas dentro un sistema de patrocinio. Ellos no han dejado de tratar de controlar los MTDs de la misma manera. Al comienzo del movimiento piquetero, habían MTDs que se hicieron clientes, y fueron comprados con empleos y alimentos de una manera que habría sido igualmente agradable a Perón y a Balaguer. Cuando Néstor Kirschner se convirtió en presidente, y la cooptación de los movimientos autónomos comenzó en serio, incluso vemos fenómenos tales como la existencia de un “MTD Evita”. Sin embargo, el movimiento piquetero sigue siendo la expresión más militante de la resistencia al neoliberalismo en Argentina, y hay elementos que operan dentro de ella, como la Federación de Organizaciones de Base, que los defensores de la autonomía obrera pueden apoyar de todo corazón.

Tercera de tres partes; he aquí los enlaces de las otras secciones:

Primera parte: https://nosotroslospobres.wordpress.com/2014/11/13/una-definicion-de-la-autonomia/

Segunda parte: https://nosotroslospobres.wordpress.com/2014/12/08/el-impacto-de-los-movimientos-autonomos-segunda-de-tres-partes/ 

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